APUNTES TEMA
SOBRE PESO Y OBESIDAD
Por:
Dr. Guillermo Balcarcel ( * )
Dr.
Fernando Castañeda ( ** )
(
* ) Médico Residente III, del
departamento de Pediatría, del Hospital General
de enfermedades, del Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).
(
** ) Jefe del Departamento de Pediatría,
del mismo hospital. Asesor.
I. RESUMEN
En América Latina y el Caribe, el
sobre peso y la obesidad se han subestimado ya que conviven con hambruna y
desnutrición, pero existe una tendencia al incremento. Por ejemplo el ministerio de Salud de Chile,
informa el 20.5 % de sobrepeso y 14 % de obesidad. Esta tendencia al aumento,
se relaciona con los cambios del estilo de alimentación hacia una “dieta
occidental o de supermercado”, con alto consumo de grasa y alto contenido
calórico, y un incremento de las conductas sedentarias, lo cual asociado a la
predisposición genética, condicionan la aparición del problema. Los efectos nocivos son los trastornos
cardiovasculares, las neuropatías, trastornos de adaptación social,
alteraciones ortopédicas y cutáneas y diabetes. En el presente estudio, en la
consulta externa del Hospital General del I.G.S.S. de Enero del 2001 a Octubre
del 2003, se encontró una prevalencia de sobrepeso de 1.2 por 1000 y de
obesidad de 2.3 por 1000, en menores de 5 años. Son valores relativamente bajos
pero contrastan con la prevalencia de desnutrición de los países
subdesarrollados.
II.
INTRODUCCION.
|
L |
a obesidad es
de los problemas de más difícil solución que enfrenta el médico pediatra. Su prevalencia en países desarrollados va en
aumento y se constituye en una epidemia nacional por lo que es considerado como
un problema de salud pública, siendo el principal motivo de alarma, el
incremento de la obesidad mórbida. Alcanza en Europa una prevalencia en la
población pediátrica, de 15 al 20 %, y en Estados Unidos entre el 25 al 30 % en
donde se estima además, que 300,000 personas mueren anualmente debido a enfermedades
asociadas a la obesidad ( 1 ).
El problema emerge a marchas forzadas en varios países en vías de desarrollo de
Hispanoamérica ( 5 ). Debe
desaparecer la idea o creencia de la mayoría de personas y también de algunos
médicos, que no le dan la debida importancia cuando la detectan, que la “gordura” en los niños es sinónimo de
buena salud, o que con la edad reducirán de peso; por lo tanto es conveniente
que desde los primeros meses de vida los niños adquieran un buen hábito
alimenticio ( 9 ).
Surge un incremento en la
prevalencia del sobrepeso y obesidad en los países en vías de desarrollo, como
una enfermedad moderna, por la disponibilidad de alimentos ricos en calorías y
grasas, culturalmente influidos por los países industrializados( 5, 10 ),
y con múltiples implicaciones y complicaciones que a corto y largo plazo trae
para la salud física y psicológica del niño.
Los estudios sobre factores de
riesgo cardiovascular en niños permite ver que el desarrollo de placas
ateroscleróticas y la aparición de los factores de riesgo ya habían comenzado
en las primeras etapas de la vida. El hallazgo más preocupante, es el
demostrado crecimiento de la incidencia de diabetes tipo 2 en niños y
adolescentes ( 11 ).
En Guatemala no existe información
con respecto a prevalencia de sobrepeso y obesidad, ni programas de atención en
salud para estos problemas. Se realizó
entonces el presente estudio descriptivo para determinar la prevalencia de
sobrepeso y obesidad en niños menores de 5 años y así advertir la severidad de
estos problemas, constituyéndose un estudio piloto para futuras investigaciones
y focalizar acciones preventivas que contribuyan a tener un mejor nivel de
vida.

III.
REVISIÓN DEL TEMA
La obesidad es la enfermedad nutricional
más frecuente en los países desarrollados ( 12 ). Estudios recientes realizados en distintos
países demuestran que entre el 5 y el 10 % de los niños en edad escolar, son
obesos. Y en los adolescentes la proporción aumenta hasta situarse
en cifras del 10 al 20 % (
13 ). La frecuencia tiende a
aumentar en los países desarrollados, constituyéndose en un problema sanitario
de primer orden, al ser un factor común para diversas patologías (Diabetes,
enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial ).
Su tratamiento es difícil y a veces
refractario. A pesar de las dificultades
en el tratamiento de la obesidad, es necesario insistir en él, debido a las
consecuencias tan negativas que tiene en la salud física y psicológica del niño
y del adolescente. Por lo tanto, es
necesario estar convencidos que el niño con sobrepeso u obesidad, debe perder
peso y el exceso de gasa, y que aprenda cuál es una alimentación y estilo de
vida saludables. En este sentido es
esencial trabajar en la prevención del sobrepe3so y la obesidad, concientizando
a los pediatras, enfermeras, educadores y padres, sobre la importancia de la
educación nutricional de los niños desde las edades más tempranas.
Es difícil determinar con exactitud
la frecuencia de la obesidad en niños y también en adultos, debido a los
diferentes criterios utilizados para su diagnóstico, el cual está relacionado
con el método de valoración utilizado y con los diferentes estándares para
discernir entre lo normal y lo patológico.
Se calcula que la prevalencia de obesidad se ha duplicado desde 1972 a
1990 ( 13 ).
Definiciones:
Se habla de Sobrepeso al estado en el cual se
excede el peso adecuado para la edad y talla de una persona. Si el peso de un niño está entre el 110 y 119
% del peso ideal, o sea, con un exceso del 10 al 19 % sobre lo esperado para la
talla, según referencia de NCHS ( 14 ), se señala entonces un
Sobrepeso. Muchas veces se utilizan los
términos Obesidad y Sobrepeso como sinónimos, pero no lo son.
Obesidad
se refiere a la excesiva cantidad de grasa corporal, y el exceso de peso es
mayor del 20 % con relación a la talla.
En los niños obesos la definición de obesidad puede no ser siempre
precisa debido a que muchas veces se observa también en ellos, un aumento de la
masa libre de grasa.
Actualmente el índice más utilizado
para definir obesidad es el Índice de
Masa Corporal ( IMC ). No deja de
tener sus inconvenientes ya que si una población pierde masa magra y sin
embargo gana masa grasa, tendría un IMC constante. Ocurriría lo contrario si gana en masa magra
y pierde masa grasa. Por este motivo,
para discernir qué compartimiento está originando el aumento o descenso del
IMC, se deben utilizar otros métodos de medición que valoren la composición
corporal. La medición del pliegue
subcutáneo tricipital por encima del Percentil 95, o mayor de 2
desviaciones estandar, también se ha utilizado como definición de obesidad,
debido a que la grasa subcutánea constituye el 50 % de la masa grasa corporal
total.
Clasificación:
Han sido numerosos
los intentos para clasificar la Obesidad así como para relacionarla
epidemiológicamente, según sus diferentes características. Ninguno de estos
métodos parece particularmente útil o significativo en la infancia y es
probable que la única distinción importante que puede hacerse en la obesidad
infantil, es diferenciar aquellos niños que tienen un patrón patológico debido
a enfermedades genéticas, de otros patrones cuya obesidad está ligada
etiopatogénicamente a la ingesta de dietas hipercalóricas; en menor proporción
a la escasa actividad física y quizás también a una predisposición genética
para conservar y almacenar energía. Esta
última denominada Obesidad Simple, que abarca el 95 % de los casos.
Son Obesidades Patológicas las que
acompañan a los trastornos siguientes:
Síndromes genéticos: Down, Klinefelter, Lawrence-Moon-Bield,
Prader-Willi, Borjeson-Forsman, Seudohipoparatiroidismo, Carpenter,
Alstrom.
Origen hipotalámico: Hidrocefalia,
trauma cerebral, craneofaringioma u otro tumor.
Origen endocrino:
deficiencia de hormona del crecimiento, hipopituitarismo,
hipotiroidismo, enfermedad de Cushing, insulinoma, síndrome del ovario
poliquístico.
Iatrogenias:
uso de esteroides, insulina, valproato, ciproheptadina, ketotifeno,
antidepresivos tricíclicos.
Inmovilidad: espina bífida, distrofias
musculares.
En los casos anteriores la obesidad
va asociada a otra patología. En la
mayoría de ellas su diagnóstico es obvio con una exploración clínica completa y
pruebas de laboratorio relativamente sencillas. En el síndrome de Cushing y en
el déficit de hormona del Crecimiento, se pueden realizar exploraciones
complementarias más complicadas, pero habitualmente los signos físicos y la
detención del crecimiento distinguen a estos pacientes de la Obesidad
simple.
En general, las características de
estos síndromes conducen a estos niños al pediatra, endocrinólogo o
especialistas en deficiencias mentales, antes de que exista preocupación por la
Obesidad. Con excepción de los síndromes de Prader-Willi y Lawrence-Moon-Bield,
rara vez la obesidad es severa en estos niños.
Historia natural:
En 1970 surgió
la preocupación por los lactantes obesos, ya que se consideraba un período
crítico para la adquisición del número de adipositos del lactante. Actualmente, no se cree que el exceso de
grasa en este período sea un factor de riesgo tan importante para el desarrollo
posterior de obesidad persistente ( 15 ). Hacia el final del primer
año de vida tiene lugar una pérdida fisiológica de grasa, de tal forma que un
niño a los 5 – 6 años, debería ser delgado ( 15 ). Después sigue el período prepuberal en el que
se comienza a ganar grasa que posteriormente se perderá a favor de una ganancia
de masa magra en la pubertad entre los chicos pero que tiende a continuar, en
las mujeres.
Se puede deducir que en el
crecimiento del niño existen tres períodos asociados con el riesgo de ganancia
de grasa, que tienen lugar justo antes de los brotes del crecimiento
puberal: 1º, en la infancia temprana
antes del destete; 2º, preadolescencia y estirón puberal; y 3º, en adolescentes
antes del embarazo y la lactancia. La obesidad desarrollada durante estos
períodos de deposición de grasa rápida y fisiológica, es menos peligrosa que la
que acontece cuando debiera ocurrir la reducción fisiológica de la grasa.
La mayor parte de los niños de 6 años, que
empiezan a ganar peso a esta edad, cuando fisiológicamente tendrían que
adelgazar, tienen más posibilidades de padecer una obesidad persistente (
16 ).

Etiopatogénesis:
La obesidad es una enfermedad
compleja, cuya etiología está todavía por esclarecerse debido a los múltiples
factores implicados. Se cree que es el
resultado de la combinación de factores ambientales, genéticos, conductuales y
de estilo de vida, neuroendocrinos y de alteraciones metabólicas.
Factores genéticos:
En cerca del 30 % de los niños
afectados de obesidad, ambos padres también lo son. Se ha estimado que entre el 25 – 35 % de los
casos de obesidad ocurren en familias en las que el peso de los padres es
normal, aunque el riesgo es mayor si los padres son obesos ( 17 ). El riesgo de obesidad para un niño es de 4
veces mayor si uno de sus padres es obeso y de 8 veces mayor si ambos lo
son. El riesgo de obesidad puede estar
atribuido al seguimiento de hábitos de alimentación, similares en la familia (
18 ).
Es
probable que el contenido corporal de grasa esté modulado a lo largo de la vida
de una persona, mediante una diversidad de efectos surgidos de interacciones
entre genes, factores ambientales y estilo de vida. Estos efectos son el resultado de las
diferencias en sensibilidad a la exposición al ambiente según la
individualidad genética y a los
diferentes estilos de vida de un individuo a otro. El riesgo de obesidad es de 2 a 3 veces mayor
en los individuos con historia familiar de obesidad, y el riesgo se incrementa
con la severidad del fenotipo ( 19 ).
Factores ambientales:
Existe
un gran número de factores que pueden estar implicados en la patogénesis de la
obesidad en la infancia, como el exceso de alimentación durante el período
prenatal, durante la lactancia, malnutrición materna, el tipo de estructura
familiar (hijo único, hijos adoptados, el último hijo de una gran familia,
padres separados, familia monoparental, madre mayor de 35 años, familia
numerosa), el nivel socioeconómico (clase social baja en los países
desarrollados y clase social alta en los países en vías de desarrollo),
factores relacionados con el clima, la falta de ejercicio físico, y el fácil
acceso a la comida ( 20 ).
Un
factor ambiental que ha provocado aumento de la obesidad es el ver la
t3levisión durante muchas horas. Datos
del Nacional Health Examination Survey
han demostrado que el número de horas que se ve televisión tiene una relación
directa con el riesgo de obesidad.
Factores
neuroendocrinos:
La
saciedad y el apetito están controlados en el hipotálamo, en el área
ventromedial y lateral, respectivamente.
La actividad de uno y otro está determinada por la interacción de los
diferentes neurotransmisores ( 15 ).
Norepinefrina,
opioides (beta endorfinas, encefalina), péptidos pancreáticos ( neuropéptido Y, péptido YY ) y galanina, son estimuladores del apetito. Existen muchas otras sustancias que inhiben
el apetito como la dopamina, serotonina, colecistoquinina, calcitonina,
bombesina y glucagón.
Factores relacionados
con el gasto energético:
El
balance energético se consigue cuando la ingesta energética es igual al
gasto. Si la ingesta excede al gasto,
ésta se deposita en forma de grasa.
Excesos relativamente pequeños en la ingesta energética, pero mantenidos
durante largo tiempo, producen aumentos significativos en la grasa
corporal.
Sin
embargo no está claro si la obesidad está causada por una ingesta excesiva o
por un gasto reducido ( 21 ).
El metabolismo basal, es la cantidad
de energía necesitada para mantener los procesos vitales y comprende del 50 al
70 % del gasto energético total. Expresado en términos absolutos es más elevado
en obesos, se correlaciona fuertemente con la masa libre de grasa.
Efecto
término de los alimentos es el aumento en el gasto energético observado tras
una comida, debido a la energía utilizada para la digestión, absorción,
distribución, excreción y almacenamiento de los nutrientes. En una dieta variada, la termogénesis no
supera el 10 % del gasto energético total.
Las proteínas utilizan 15 – 25 % y los glúcidos 8 – 12 %. En niños y
adolescentes, no se encuentran diferencias entre obesos y no obesos.
El costo
energético de la actividad física es el tercer componente mayor del gasto
energético total. Datos sobre el nivel de actividad física en niños obesos son
contradictorios. El gasto energético depende del tipo de actividad física, de
la edad, del peso y el sexo.

CÓMO MEDIR LA OBESIDAD
Métodos
Antropométricos:
Relación peso / talla es un método simple para la valoración de la
obesidad. Sin embargo refleja más la
masa corporal total que la masa grasa. Un
exceso por encima del 95 percentil indica obesidad. Además en los niños obesos, del 10 al 50 %
del exceso de peso puede corresponder a masa magra, por lo que esta relación
puede dar falsos positivos en el niño atlético.
Relación peso actual con el peso ideal para la talla de un niño de la misma edad.
Se considera obesidad cuando la relación Peso / Talla está por encima
del 120 %.
El Índice de masa corporal ó Indice de Quetelet es muy útil para valorar la obesidad ya que el 90 % de las variaciones se
deben a cambios en la masa grasa. La
fórmula consiste en dividir el Peso en
kilogramos, entre la Talla en centímetros, al cuadrado. Si es superior a 25 se considera obesidad.
La grasa subcutánea, constituye
aproximadamente el 50 % de la masa corporal total. La medición de los pliegues
por medio de un lipocalibrador es un método sencillo y preciso siempre que el
observador sea experimentado. Si la
obesidad es muy severa, el método no es muy fiable. Se pueden medir los pliegues Tricipital,
Bicipital, Subescapular, Suprailíaco. El
que más se utiliza es el pliegue tricipital.
Se considera obesidad un pliegue tricipital superior al percentil 95
para prepúberes y al 85 en adolescentes.
COMPLICACIONES DE LA
OBESIDAD.
Morbilidad Psicológica:
Es muy importante la repercusión
que la obesidad tiene sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social
del niño. En general las personas afectas de obesidad no están bien aceptadas
en la sociedad. En los medios de comunicación,
los niños y adultos obesos suelen desempeñar un carácter cómico, tropezón y
glotón. Un niño de 7 años, ya ha
aprendido las normas de atracción cultural y de aquí que elija a sus compañeros
de juego sobre la base de sus características físicas, hasta el punto de que
muchas veces prefieren elegir a un niño con una discapacidad antes que a un
obeso.
Se ha
comprobado que los niños obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan
sensaciones de inferioridad y rechazo.
Por lo tanto suelen presentar dificultades para hacer amigos. La discriminación
por parte de los adultos o los compañeros desencadena en ellos actitudes
antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y
frecuentemente producen aumento de la ingestión de alimentos, lo que a su vez
agrava o al menos perpetúa la obesidad.
En la adolescencia el concepto de sí mismo es
tan tenue que cualquier característica física que los diferencie del resto de
sus compañeros, tiene el potencial de convertirse en un problema aún más grave,
disminuyendo su autoestima ( 22, 23 ).
Morbilidad médica:
La persistencia de la obesidad infantil hasta la edad adulta aumenta
significativamente el riesgo de padecer enfermedades del tipo de la diabetes, enfermedad
cardiovascular, hipertensión, colecistitis y colelitiasis, que en su conjunto
representan el 15 – 20 % de los índices de morbilidad.
Enfermedad
cardiovascular: la prevalencia puede estar relacionada
a la presencia de hipertensión y con la elevación de los lípidos plasmáticos.
Del 30
al 50 % de la hipertensión arterial en Estados Unidos, se debe a la
obesidad. Los niveles de lípidos están
generalmente elevados en niños obesos, y los niveles de HDL – colesterol son
más bajos, lo cual constituye un riesgo para el desarrollo de enfermedad
coronaria. El perfil lipídico suele
normalizarse tras la pérdida de peso ( 24 ).
Diabetes
mellitus: la asociación
entre diabetes y obesidad se conoce desde hace mucho tiempo. El riesgo relativo de los 2 – 45 años, es de
3.8 veces mayor. Los pacientes obesos
presentan resistencia a la insulina que puede estar relacionada con los altos
niveles de ácidos grasos libres, utilizados en el músculo a expensas de la
glucosa. Alternativamente la
sobrealimentación puede causar resistencia periférica a la insulina,
disminuyendo la expresión de sus receptores y promoviendo así la resistencia a
la misma ( 26 ).
Trastornos
del aparato digestivo:
Colelitiasis: en niños se puede observar cuando la obesidad
es muy severa, pero hay que tenerlo en cuenta como motivo para insistir en el
tratamiento a fin de prevenirlo.
Esteatosis hepática: aparece del 68 al
94 % de los pacientes obesos. La
infiltración grasa de más de la mitad de los hepatocitos sucede en el 25 – 35 %
de los casos. La insulina inhibe la
oxidación de los ácidos grasos aumentando así los niveles intracelulares de
ácidos grasos tóxicos ( 23 ).
Estreñimiento: muchos de los niños
obesos presentan este problema. Pro-bablemente se relaciona con la falta de
ejercicio físico o con una alimentación inadecuada, con escasa cantidad de
fibra.
También
se pueden presentar otros tipos de problemas como son:
Pubertad
adelantada: la mayoría de ellos se sitúan por encima del percentil
50 de la Talla para la Edad. Un gran
porcentaje de estos niños tiene crecimiento lineal avanzado, edad ósea también
adelantada y en ellos son precoces la maduración sexual y el estirón puberal.
Algunos alcanzan una talla media o relativamente baja al llegar a la vida
adulta.
Pseudohipogenitalismo: en los varones prepúberes es un problema muy
frecuente ya que la grasa suprapúbica entierra la base del pene disminuyendo su
tamaño real.
Ginecomastia: es también un problema frecuente en varones, debido al acúmulo de grasa en
la región mamaria, sin existir un aumento real del tejido glandular mamario.
Problemas dermatológicos: Estrías, infecciones por hongos en las zonas de los pliegues, acantosis
nigricans, facilidad para presentar hematomas ante pequeños traumatismos.
Función pulmonar: las repercusiones sobre el aparato
respiratorio son también importantes. Pueden presentar disnea de esfuerzo ante
el ejercicio físico moderado e incluso insuficiencia respiratoria con
intoxicación por dióxido de carbono, característica del Síndrome de Pickwick, que se observa en los casos extremos de
obesidad. En casos de obesidad severa –
moderada los índices espirométricos están alterados y existe un aumento en las
infecciones respiratorias.
Los niños obesos tienen un
nivel de actividad física disminuido, se cansan antes que sus compañeros y no
pueden competir con ellos. Además la
obesidad favorece el broncoespasmo y empeora la crisis del asma. Muchas veces
presentan apnea de sueño.
Patología osteoarticular: el sobrepeso constituye una sobrecarga para el aparato locomotor, siendo
frecuente encontrar en los niños obesos, algunos trastornos ortopédicos, como
el genu
valgun y la epifisiolisis de la cabeza del fémur, pie plano, escoliosis, coxa
vara y enfermedad de Perthes.
IV.
TRATAMIENTO.
La detección y el
tratamiento tempranos de la obesidad son esenciales. El porcentaje de niños que permanecerán
siendo obesos difiere según la edad en que se presenta la obesidad: 14 % a los 6 meses, 41 % a los 7 años ( 25 ).
Para realizar un
tratamiento adecuado se requiere de un equipo multidisciplinario compuesto por
pediatras, dietistas, enfermeras, psicólogos y psiquiatras.

El éxito en el tratamiento
de la obesidad reside en la disminución de la ingesta calórica con relación al gasto
energético, teniendo presente que las pautas de alimentación a seguir, deben
inculcar hábitos y estilo de vida apropiados que promuevan a largo plazo la
disminución de peso en, al menos 20 % de su Peso con relación a la Talla ideal,
y se mantenga este peso ideal sin afectar el crecimiento y desarrollo del niño.
El programa terapéutico de
la obesidad debe plantearse en 3 etapas sucesivas ( 26, 27 ):
a)
Tratamiento inicial con reducción del
20 – 25 % de la ingesta energética habitual, ejercicio físico, educación y
modificación de la conducta.
b)
Adhesión al tratamiento: comprensión,
aceptación y realización del tratamiento propuesto. Este apartado es
fundamental ya que su no-observación condena cualquier otro tipo de medida al
fracaso. En este sentido, la familia es una pieza clave para la realización del
mismo.
c)
Tratamiento de mantenimiento:
consolidación de los hábitos alimentarios y ejercicio físico. Esta última fase
debe ser instaurada una vez alcanzado el peso deseado.
El tratamiento abarca por
tanto, una modificación de la ingesta por debajo del gasto energético, un
incremento en la actividad física y una modificación de la conducta
alimenticia. Estos tres factores son
pilares en el tratamiento de la obesidad.
![]()
V.
RESULTADOS.
Cuadro 1. SOBREPESO, SEXO Y GRUPO ETARIO
|
EDAD |
MASC. |
FEM. |
TOTAL |
|
< 1 año |
11 |
10 |
21 |
|
1 año |
16 |
14 |
30 |
|
2 años |
17 |
18 |
33 |
|
3 años |
15 |
16 |
31 |
|
4 años |
18 |
19 |
37 |
|
5 años |
3 |
1 |
4 |
|
Total |
80-51% |
76-49% |
156 |
Fuente: Deptº Estadística IGSS,
zona 9
Cuadro 2. SOBREPESO
Y OBESIDAD
|
Condición |
Nº |
% |
|
SOBREPESO |
156 |
45 |
|
OBESIDAD |
190 |
55 |
|
TOTAL |
346 |
100 |
Cuadro 3. OBESIDAD, SEXO
Y GRUPO ETARIO
|
EDAD |
MASC. |
FEM. |
TOTAL |
|
< 1 año |
15 |
16 |
31 |
|
1 año |
24 |
15 |
39 |
|
2 años |
17 |
14 |
31 |
|
3 años |
26 |
22 |
48 |
|
4 años |
19 |
15 |
34 |
|
5 años |
3 |
4 |
7 |
|
TOTAL |
104 55 % |
86 45 % |
190 100 % |
Fuente: Deptº Estadística, IGSS zona 9
Cuadro 4. OBESIDAD, GRADO DE
AFECTACIÓN Y GRUPO ETARIO.
|
EDAD |
G – I |
G – II |
G – III |
TOTAL |
|
< 1 a. |
20 |
8 |
3 |
31 |
|
1 a. |
29 |
8 |
2 |
39 |
|
2 a. |
23 |
5 |
3 |
31 |
|
3 a. |
36 |
8 |
4 |
48 |
|
4 a. |
22 |
9 |
3 |
34 |
|
5 a. |
3 |
2 |
2 |
7 |
|
Total |
133 |
40 |
17 |
190 |
Fuente: Deptº Estadística. IGSS.
Zona 9
Cuadro 5. OBESIDAD, GRADO DE
AFECTACIÓN Y SEXO.
|
SEXO |
G – I |
G - II |
G - III |
TOTAL |
|
Masc. |
73 |
22 |
11 |
106 |
|
Fem. |
60 |
18 |
6 |
84 |
|
Total |
133 70 % |
40 21 % |
17 9 % |
190 100 % |
Fuente: Deptº Estadística. IGSS. Zona 9
VI.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
DE RESULTADOS.
La tasa de prevalencia
para el sobrepeso, es de1.2 por 1000 y la de obesidad es de 2.3 por 1000, lo que
nos indica que prevalece el problema más serio y más difícil de tratar. Son valores relativamente bajos comparados
con las tasas de países industrializados, pero esto contrasta con la alta
prevalencia de desnutrición que existe en países subdesarrollados como el
nuestro.
El problema de sobrepeso
afecta de forma uniforme a todos los grupos etarios que se estudiaron, pero
especialmente a los de 4 años en donde se demostró el 24 % del total y los de 2
años con 21 %. Menos afectados fueron los menores de un año, con 13 %, lo que
puede coincidir con el efecto protector de la lactancia materna. Fueron pocos
los pacientes de 5 años y más ( 3 % ) pero es porque la población atendida por
el I.G.S.S. después de esta edad, es escasa ( hijos de los empleados de la
institución y casos congénitos ). El
sexo masculino es el más afectado con 51 % pero se puede concluir que el
sobrepeso afecta a ambos sexos por igual.
El problema de obesidad
según este estudio, afecta principalmente a los grupos etarios de 3 años ( 25 %
), siguiendo el grupo de 1 año ( 21 % ) y de 4 años ( 19 % ). Es importante señalar que el grupo menor de 1
año tiene el problema en el 16 % de los casos.
Los niños de 5 años y más representaron sólo el 4 % ( por las mismas
razones ya explicadas ).
Con relación al sexo, la
obesidad predomina en el sexo masculino
( 55 %) lo que coincide con la literatura consultada al mencionar que
los niños tienden a ingerir mayor cantidad de alimentos que las niñas.
Los grados de obesidad se
distribuyen en la mayoría de los casos, en el Grado I, con 70 % de los mismos,
en el Grado II, el 21 %. Estos resultados de alguna forma facilitarían la
intervención terapéutica a fin de corregir el problema, siendo pocos ( 9 % )
los casos de obesidad mórbida, Grado III, los que requieren la intervención
inmediata del equipo multidisciplinario.
VII. CONCLUSIONES.
·
La Prevalencia de Sobrepeso es de 1.2
por 1000 pacientes.
·
La Prevalencia de Obesidad es de 2.3
por 1000 pacientes.
·
De todos los casos detectados, el 55 % padecen
Obesidad y el 45 % de Sobrepeso.
·
El Sobrepeso afecta al 51 % de
pacientes del sexo masculino.
·
Los grupos etarios más afectados por
Sobrepeso, son los de 4 años ( 24 % ) y
los de 2 años ( 21 % ).
·
La Obesidad afecta al 55 % de los
pacientes varones.
·
Los grupos etarios más afectados por la
Obesidad son los de 3 años ( 25 % ), de 1 año ( 21 % ) y los de 4 años ( 19 %
).
·
Los grados de Obesidad se presentan de
la siguiente forma: Grado I ( 70 % ),
Grado II ( 21 % ), y Grado III ( 9 % ).
VIII. RECOMENDACIONES.
·
Conocida la prevalencia del Sobrepeso y
la Obesidad en la población pediátrica del Instituto Guatemalteco de Seguridad
Social, se deben realizar estudios para determinar las causas de estos
problemas, así como las repercusiones que tienen sobre la salud física y mental
de los niños, ya que mientras más temprano se advierta el problema, más fácil
será intervenir, considerando que un porcentaje importante de esta población,
continuará siendo afiliada durante la vida adulta.
·
Determinar la prevalencia en el ámbito
nacional y definir la relevancia de dichos problemas así como sus causas y
efectos.
·
Crear programas de salud pública para
abordar el Sobrepeso y la Obesidad.

IX.
BIBLIOGRAFÍA.
1.
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